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Nuevas prioridades en el presupuesto global mundial para evitar el declive de la sociedad.
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Portada de Plan B 3.0: Mobilizing to save civilization, de Lester R. Brown, no editado en español.
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Portada de Colapso, de Jared Daimond, publicado en español por Ed. Debate - Random House Mondadori.
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Septiembre, 2008. Nos hemos trasladado a este nuevo mundo tan rápidamente que no hemos comprendido todavía completamente el significado de lo que está sucediendo. Tradicionalmente, la preocupación por nuestros niños se ha traducido en conseguirles los mejores cuidados médicos y de educación posibles. Pero si no actuamos rápidamente para invertir el deterioro ambiental de la tierra, para suprimir la pobreza y para estabilizar la población, su mundo decrecerá a nivel económico y se desintegrará a nivel político.
Los dos desafíos políticos predominantes son reestructurar los impuestos y reordenar las prioridades fiscales. Salvar la civilización significa la reestructuración de los impuestos para conseguir que el mercado diga la verdad ecológica. Y significa reordenar las prioridades fiscales para conseguir los recursos necesitados para el Plan B. Escriba, llame, o envíe e-mails a sus representantes elegidos sobre la necesidad de reestructurar los impuestos para crear un mercado honesto. Recuérdeles cómo las corporaciones que olvidaron los costes reales en los libros parecían prosperar a corto plazo, sólo para derrumbarse a largo plazo.
O mejor todavía, haga reuniones con algunos amigos que piensen como usted para encontrarse juntos con sus representantes electos y discutir por qué necesitamos aumentar los impuestos ambientales y reducir los impuestos sobre la renta. Antes de la reunión, elabore una declaración breve de sus preocupaciones colectivas y de las iniciativas políticas necesarias. Puede acceder a la información sobre la reestructuración de los impuestos en el capítulo 13 del Plan B 3.0: Movilizando para Salvar la Civilización, para utilizarla en estas reuniones.
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Perder de vista la realidad
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Deje saber a sus representantes políticos que un mundo que gasta más de
un billón de US$ al año para fines militares está simplemente
desincronizado con la realidad, cuando el futuro de la civilización está
en cuestión. Pregúnteles si el presupuesto del Plan B – añadir 190.000
millones de US$ por año para suprimir la pobreza, estabilizar la
población y restaurar la tierra- es un gasto no razonable para salvar
la civilización. Pregúnteles si el desvío de una sexta parte del
presupuesto militar global para la salvar la civilización es demasiado
costoso. Introdúzcalos en el Plan B. Recuérdeles cómo nos movilizamos
durante la Segunda Guerra Mundial.
Plantee la inclusión de la erradicación de la pobreza, la planificación
familiar, la repoblación forestal y el desarrollo de la energía
renovable en programas de ayuda internacionales. Impulse un aumento en
estas áreas y un recorte en los fines militares, precisando que los
sistemas de armas avanzadas son inútiles para hacer frente a las
nuevas amenazas a nuestra seguridad. Alguien necesita hablar en nombre
de nuestros hijos y nietos, porque es su mundo el que está en juego.
En fin, necesitamos persuadir a nuestros representantes y líderes
electos de apoyar los cambios dibujados en el Plan B. Necesitamos
presionarlos para alcanzar estos cambios como si de ellos dependieran
nuestro futuro y el de nuestros hijos, porque realmente es así.
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Cultura ambiental
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Edúquese en aspectos medioambientales. Si usted encontró el libro Plan B 3.0: Mobilizaing to Save Civilization
útil, compártalo con otros. Puede ser descargado gratuitamente desde el
website del Earth Policy Institute en inglés. Si usted quiere saber qué
sucedió con civilizaciones anteriores que también se encontraron en
apuros ambientales, lea Colapso, de Jared Diamond o A Short History of
Progress, de Ronald Wright.
Si le gusta escribir, ponga a prueba su mano en algún artículo de
opinión para su diario local sobre la necesidad de aumentar los
impuestos sobre las actividades ambientalmente destructivas y de
compensar esto con una bajada del impuesto sobre la renta. Intente
enviar una carta al director. Junte su propia lista personal de
direcciones de e-mail para ayudarle a comunicar información útil a los
amigos, a los colegas y a los líderes de opinión locales.
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La hora de la acción
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La escala y la urgencia del desafío al que hacemos frente no tiene
ningún precedente, pero lo que necesitamos hacer puede hacerse. Es
factible. Siéntese y proyecte su propio plan y horario personales para
lo que usted quiere hacer para mover el mundo de una trayectoria
dirigida hacia el declive económico a una de progreso económico
sostenible. Fije sus propias metas. Identifique a la gente de su
comunidad con la que usted puede trabajar para alcanzar estas
metas. Escoja un tema que sea significativo para usted, tal como
la reestructuración del sistema fiscal, la prohibición de bombillas
ineficaces, la eliminación progresiva de las centrales eléctricas con
carbón, o trabajar para conseguir calles exclusivamente peatonales y
amigas de la bicicleta en su comunidad. ¿Qué podría ser más emocionante
y gratificante?
La opción es nuestra, suya y mía. Podemos seguir como de costumbre y
mantener una economía que continúa destruyendo sus sistemas de apoyo
naturales hasta que se destruye ella misma, o podemos adoptar el Plan B
y ser la generación que cambia la dirección, moviendo el mundo hacia
una trayectoria de progreso sostenible. La decisión será tomada por
nuestra generación, pero afectará la vida en la tierra de todas las
generaciones que vengan.
<< Artículo anterior "Movilización para salvar la civilización (1/2)"
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - Adaptado del capítulo 13, “The Great Mobilization”, en Lester R. Brown,
Plan B 3.0: Mobilizing to Save Civilization (New York: W.W. Norton
& Company, 2008), disponible para descarga gratuita y compra en
www.earthpolicy.org/Books/PB3/index.htm. |
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