Una verdad incómoda (An Inconvenient Truth)

El exvicepresidente americano Albert Gore (Al Gore) ya lanzó su visión ambiental en el libro publicado en varios idiomas (incluido el español) titulado La Tierra en juego (1993). Este libro ya significó un notable impacto suficiente como para que del mismo en nuestro país se  hiciera una versión comercial (Emecé Ediciones) y otra de promocional gratuita por parte del Grupo Endesa. La Tierra en juego (Earth in balance) formó parte de la literatura que circuló durante la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro en 1992. El entonces vicepresidente Gore acudió a la mencionada Cumbre aportando su particular visión. Una visión, personal, más que institucional porque definitivamente como hombre de Gobierno pudo comprobar que el poder es más complejo que un abanico de buenas ideas. En su libro proponía incentivos económicos a la innovación y gravámenes para lo anticuado así como la transferencia al Tercer Mundo de estos productos, especialmente los destinados a los campos de agricultura y selvicultura, movilidad sin contaminación, arquitectura sostenible, energías renovables, etc. También proponía un nuevo método de cálculo del PIB que excluyera la valoración de la pérdida de recursos naturales y cuantificase las consecuencias de estas decisiones para las generaciones futuras. El etiquetaje ambiental consideraba que debía promocionarse al igual que las limitaciones para frenar la industria armamentística. Finalmente definía un Plan Verde a escala mundial asumido y financiado por los propios EUA, Europa, Japón y los países productores de petróleo. En opinión de Gore, la sociedad occidental se comporta como una civilización disfuncional con una patología de adicción y una negativa relación con el medioambiente del que está alienado.



Más de tres lustros después y tras abandonar definitivamente la política al perder las presidenciales del 2000 por las corruptelas del clan Bush se ha dedicado a sus quehaceres como hombre de empresa, pero también a sus convicciones medioambientales. Al Gore tiene una dilatada experiencia y de contacto con científicos dedicados al estudio del clima. La necesidad por las evidencias acumuladas de los impactos del clima pero a la vez  de los desastres humanos que comportan como la de los huracanes con nombre propio (por ejemplo, el Katrina en agosto 2005) en Estados Unidos, están en la base del nacimiento de este documental fílmico que ha sabido arrastrar a la poderosa industria cinematográfica al margen de la sombra petrolífera del avaricioso clan Bush. Pero está claro que Al Gore es solo la punta del iciberg. Nicholas Stern, ex-economista del Banco Mundial por encargo de Gobierno británico anunciaba conclusiones más  pragmáticas: la economía mundial caerá un 20 % si no se frena el calentamiento del planeta.

El mensaje de la película Una verdad incómoda (An Inconvenient Truth) es simple: Los seres humanos están sentados en una bomba de relojería. Si la mayoría de los científicos del mundo tienen razón, nos quedan apenas diez años para evitar una catástrofe de grandes proporciones que podría hacer entrar el clima del planeta en una espiral destructiva con temperaturas extremas, inundaciones, sequías, epidemias y oleadas de calor hasta ahora desconocidas. Una catástrofe preparada por los hombres que constituye el mayor reto moral al cual se enfrenta nuestra civilización.  Este documental parte de exponer claramente los hechos y de hacer algunas predicciones tales como que a finales del XXI, está previsto que la temperatura superficial de la atmósfera aumente entre 1,4 y 5,8 ºC. El incremento de 2-3º C elevaría las enfermedades contagiosas como el cólera, la malaria o el dengue, o de patologías como el asma o las alergias. En cualquier caso más allá de las dudas subyacen algunas realidades: las olas de calor y los períodos de sequía, el deshielo de glaciares y la propia tundra así como incremento del nivel y la temperatura de los océanos son veraces. Por otra parte entre 1970 y 2004 se han duplicado los huracanes calificados con la máxima categoría de fuerza. Todas estas realidades son algunas de las que muestra la película de Al Gore.


 
Las imágenes fotografían la realidad de la que los científicos no son más que los testimonios de que algo grave se avecina sin saber muy bien el qué. El cambio climático, pero también el oscurecimiento global, ultrapasan nuestras capacidades de predicción, pero dejan suficientes pruebas del alcance que pueden tener cuando se desaten sus fuerzas. Las pruebas acumuladas bajo el hielo de los polos terrestres nos informan sobre los cambios climáticos de los últimos 800.000 años y las elevadas concentraciones de dióxido de carbono actuales no tienen parangón en los últimos 15.000 años. El novelista a sueldo, Michael Crichton, se imaginó en Estado de miedo que el cambio climático era una conjura ecologista contra el progreso de la humanidad. La película de Al Gore constituye en este sentido el contraataque racional y lúcido de que la única conjura es contra el ser humano y que es su propia mano por la adicción a los combustibles fósiles la que amenaza un futuro digno para las próximas generaciones.

Una verdad incómoda es un documental para el cine al estilo de Bowling for Colombine o La pesadilla de Darwin. Este género, que triunfa en las grandes pantallas desde hace unos años (en esta sección hay un buen número de ellas descritas) tiene la habilidad de trasladar temas poco comunes en realidades globales. Una verdad incómoda es también un documental intimista que se adentra en la historia personal de Al Gore, desde el universitario idealista que empezó a preocuparse por la crisis medioambiental a escala mundial, pasando por el joven senador que debió enfrentarse a una terrible tragedia familiar, hasta el hombre que casi llegó a presidente pero que regresó a su primera pasión, el medioambiente, convencido de que aún se podía hacer algo. Quizás por ello, la web de la película ofrece también un kit sobre que podemos hacer cada uno de nosotros para luchar contra el cambio climático. Quizás lo importante de esta película es que al salir del cine uno tome los 10 consejos para reducir dióxido de carbono y se aplique a ellos.



Los españoles somos los que más hemos incrementado las emisiones con efecto invernadero (incumpliendo el Protocolo de Kioto de forma flagrante) en más de un 45 % sobre lo previsto legalmente. Una familia española emite alrededor de 5 toneladas de CO2 anuales que para entendernos es el equivalente al CO2 que retienen unos 600 árboles de bosque mediterráneo que caben en una hectárea de terreno. Estas elevadas emisiones proceden de una industria poco eficiente en la cantidad de energía que usa por producto o servicio generado, pero también por el incremento en el transporte por carretera y el tráfico urbano y por hábitos inadecuados de la ciudadanía. Pocas personas saben que por cada grado que se aumenta la temperatura de la calefacción se eleva el consumo de energía entre un 5 -7 % y, por tanto, las emisiones de CO2, de la misma forma que por cada kilómetro recorrido en bicicleta se ahorra unos 200 g de CO2. Adentrarse en el mundo del ahorro de emisiones con efecto invernadero con hábitos personales más saludables para el planeta constituye no tanto una posibilidad sino que debería verse como una necesidad si realmente queremos a nuestros hijos/as.

Una verdad incómoda pone las imágenes en esta singular conferencia audiovisual ofrecida por Al Gore. El espectador tiene la posibilidad de poner la realidad para un futuro seguro. Los españoles deberíamos aplicarnos en esta asignatura global. La amenaza del cambio climático supera con creces cualquiera de las supuestas amenazas como el terrorismo global o incluso la mayoría de las enfermedades. El subtítulo de la película aunque sensacionalista es acertado: una advertencia global, la película más terrorífica jamás vista. De todos modos el terror fílmico será de pandereta si se desata definitivamente la inestabilidad climática por el aumento de CO2 a la atmósfera que nos muestran los datos de la película. Entonces esta verdad hoy incómoda será una tragedia global. Aunque quizás ya sea tarde, todavía podemos actuar. Si uno tiene dudas, Una verdad incómoda, quizás no sea verdad absoluta, pero demuestra que las tendencias que hemos marcado nos situan en punto de riesgo planetario sin precedentes.

De documentales sobre los efectos devastadores del cambio climático uno puede encontrar de las grandes productoras como la BBC entre otras. La ficción sobre el tema ya la puso el director Roland Emmerich con El Día de Mañana (2004). Sin embargo, la curiosidad de Una verdad incómoda es que es el propio ex-vicepresidente norteamericano Al Gore quien ofrece su credibilidad y contactos científicos para sensibilizarnos sobre el preocupante retrato de la situación del planeta, amenazado por el calentamiento global provocado por las ingentes emisiones de CO2 por parte de la acción del hombre. El documental fue encargado al director, Davis Guggenheim (1964) que cuenta con una amplia experiencia en la industria cinematográfica y en televisión, medio este último para el que ha rodado episodios de series televisivas de éxito. Recibió dos Óscars de la Academia de Hollywood en la ceremonia de 2007, a la mejor canción original Necesito despertar de Melissa Etheridge y al mejor documental.

 

Ficha técnica
Título original: An Inconvenient Truth
Director: Davis Guggenheim
Guión: Davis Guggenheim
Música: Michael Brook
Reparto: Al Gore y otros
Productora: Paramount Classics
Duració: 100 min.
País: Estados Unidos
Año: 2006
Disponible EN DVD

Canviat
30/09/2017

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